Emigrar sueños y tormentos  

La primera vez que la idea de emigrar se asomó en mi camino, fue por invitación de una empresa Cementera y no me arrepiento de la decisión tomada, porque elegí entre varias opciones la mejor en ese momento y si fue acertado o no, ya paso.  Pensar en lo que pudo haber ocurrido si fuese tomado otra decisión, es gastar energía que por más que quieras no va a cambiar absolutamente nada.  Enfocado siempre en vivir el presente; al pasado debo dejarlo atrás.   

maletas en terminal de pasajeros, esperando abordar viaje

La vida se vuelve un ciclo donde damos vueltas y vueltas, repitiendo las mismas tareas tratando de conseguir respuestas diferentes. Agotamos recursos, tiempo, oportunidades, salud física y bienestar mental. Poner en venta el carro era romper el ciclo, encontrar los recursos que nos permitieran emprender un nuevo camino, una nueva vida. 

Hacer las llamadas y encontrar la mano amiga, fue el siguiente paso. Les aseguro hay ángeles que se cruzan en el camino y gracias a Dios lo encontramos.   Iniciamos los preparativos, esperando por la venta del carro. Anticipe mi renuncia a la cooperativa de transporte (taxi) y conversando con el amigo Rainer (gerente) que se quedó extendiendo la charla y notando mi tristeza me pregunto: ¿Qué te preocupa?

Mi hija menor, respondí. Cuando propuse la primera vez salir del país ella era niña, desde entonces cambio su conducta, se volvió arisca después de ser bastante melosa. ¡Cambio su carácter y va a ser muy difícil orientarla desde afuera! Ella se graduó de bachiller y no quiere ir a la universidad, desmotivada tal vez por la condición país. 

“Llévala contigo” respondió. Por minutos me quede mudo, el dinero estimado por la venta del carro no alcanzaba, pensaba en silencio. Continúo diciendo “Allá viendo otras alternativas tal vez, cambie de pensar y busque su futuro.  Piénsalo mejor, pero de pana te lo aconsejo”.     

Creo en Dios sobre todas las cosas y creo que nada ocurre por casualidad, todo tiene su propósito. Llegue a casa hable con mi esposa, luego con Analís mi otra hija y finalmente con Luisa. No tuve que hacer mayor esfuerzo solo le dije: te necesito conmigo, no tienes nada que perder. Vamos a preparar el camino e intentar cambiar el futuro; con la bendición de Dios todo saldrá bien. 

Por los motivos que sea, emigrar es una decisión muy valiente, una opción que da vueltas y vueltas en la mente, inevitable después de haberlo intentado todo.  Un giro de 360 grados donde reseteamos por completo nuestras vidas.  Sin duda hay que ser valientes para iniciar de cero, porque el solo hecho de pensar volver a empezar, aterra.  ¿Quién está preparado a el desapego familiar?  ¿Como endurecer el corazón para enfrentar la tristeza, soledad y lejanía?

Sentir perder y desprenderte de lo material, suma peso al duelo que debemos enfrentar, fingiendo estar bien, secando las lágrimas que nadie ve y llenándonos de coraje; de aguante.  Aferrados en Dios con la esperanza de un mejor mañana, sonreímos agradeciendo por permitirnos volver a intentar.

Creemos endurecer, cuando en realidad nos hacemos más sensibles.  Valoramos cada momento del día; al despertar, la comida que recibimos, el techo que nos abriga y los amigos.  Anhelamos hablar con nuestros seres queridos y todo ocurre mientras trabajamos o buscamos incorporarnos a la sociedad. 

La duda, el miedo al fracaso nos acompañan a lo largo del camino y debemos aceptar lo poco o nada, mirando hacia el frente y dando solo un paso a la vez.   Impidiéndole por otro lado que los pensamientos negativos y nostalgia nos invada por mucho tiempo.

Les aseguro que nada es eterno, estos sentimientos y dudas no duran para siempre.  El tiempo va pasando y cada mes superado nos llena de confianza, reafirmando que podemos lograrlo.  Sometemos a juicio los sacrificios para determinar que han valido la pena, que está prohibido desmayas y que es sumamente necesario continuar.  

Pero, en definitiva, a donde vayas o estes hay que luchar, hay que renovarse constantemente y buscar alternativas.  Enfrentar esos momentos que pareciera vencernos y cuando no poder más, declinar, aceptar y esperar que termine, por que al día siguiente hay que volver a intentar.  Luchamos especialmente por nuestros viejos (padres) e hijos que aun estando grande debemos ayudar; si para nosotros ha sido difícil con toda la madurez y experiencia que tenemos, para ellos de seguro no será nada fácil.

Aprovechar al máximo los recursos, evitar gastos innecesarios y las distracciones y vivir enfocados al cumplimiento de los objetivos.  Llegamos al país con la prioridad de conseguir trabajo que garantizara techo y comida.  Luego creamos una lista de muebles necesarios y clasificamos por prioridad: cocina, utensilios de cocina, camas, mesa, sillas, lavadora, ventilador, celular, nevera, en fin.  Depende de tu esfuerzo y constancia cumplirla o no; pero facilitara la estancia, que es mucho mejor, más grato y duradero que desviar el dinero en pocas horas de recreación. 

Extremadamente difícil aguantar la tentación de comprar esto o lo otro, de salir al cine o comer en restaurant; son sacrificios y mientras más se incumplan, más se tarda en estabilizar e independizarse. 

¡Emigrar es un paso! Enfrentar las adversidades, entender las limitantes y tener visión con determinación para alcanzar los objetivos es el siguiente nivel.  Soñar no es suficiente.


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